Jano, (Latín: IANVS (Iānus)) representa al mes de Enero. Es una de las deidades romanas pertenecientes al grupo de los dioses selectos.

Es el dios de los nuevos comienzos, de los portales y las transiciones en todas sus formas. Por ello se representa con dos caras, una mira al pasado, a lo que ya se ha ido y la otra mira al futuro, a lo que está por llegar.

Guardián de las puertas y de los cielos

Jano, nos muestra los caminos, nos ayuda a transitar vías desconocidas, a movernos, a iniciar cambios, a despedirnos de una etapa para entrar en la siguiente. Nos permite transitar entre las dualidades, como el inicio y el final.

Jano, era invocado por su capacidad para proporcionar finales felices.

El comienzo de una nueva etapa, empieza por atreverse a dar el primer paso, a andar nuestro propio camino, a re inventarnos para ser quien ya somos.

Afrontar las situaciones radica en nosotros mismo, no en la situación en sí.

Decidir y seguir nuestras decisiones desde el corazón configurarán nuestro «yo», más allá de las circunstancias externas

«Cuando ya no podemos cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos» Viktor Frankl.

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